viernes, 4 de mayo de 2018

Isabel Santos: “Carlos Barba como director sabe lo que no quiere, porque lo que quiere, lo tiene clarísimo”.

Isabel Santos en una escena de 25 Horas, de Carlos Barba Salva
Isabel Santos es la protagonista de 25 Horas, la Hilda que vuelve a Cuba a cuidar a su padre. Con una carrera reconocida dentro y fuera de la Isla, no dudó, sin embargo, en responder al llamado de Carlos Barba Salva.
La actriz narró a OnCuba cómo y por qué llegó al cortometraje.
¿Por qué apostar por un director sin experiencia en la ficción?
Vamos a comenzar haciendo un poquito de historia: un día, en el rodaje del filme Barrio Cuba, le comenté a Carlos Barba que algunos directores y periodistas se habían acercado a mí para hacerme un documental, un libro… donde contara cómo me hice actriz, y recuerdo que sentados los dos en una escalerita en el Salón Rosado de La Tropical, conversando entre plano y plano mientras sonaban en vivo Los Van Van,-repetían una y otra vez “Ahí viene el tren”-, le pedí que fuera él quien contara mi historia. Creo que pasaron unos dos meses y como en un acto de magia ya estábamos Carlos Rafael Solís y yo en Santiago de Cuba rodando ese hermoso documental que es Mujer que espera.
Un año antes Carlos me había hecho una extensa entrevista para una revista. Tocó a mi puerta recomendado por nuestro amigo en común Humberto Solás, quien me dijo: “Atiéndelo, ese muchacho tiene gran talento”. Han pasado años y aquel muchacho pasó de amigo a integrar mi corta familia, mira tú si lo conozco y quiero.
Yo no hago películas mirando el currículo de un director, las hago porque la historia me tiene que interesar y por el talento que vea en la persona que tenga delante. Eso lo sé captar desde que me siento en la sala de mi casa y leo el guion que me proponen. En el caso de 25 Horas, vi nacer ese proyecto.
¿Cómo fue el proceso de construcción del personaje? 
Escuché a Carlos en todo momento, me dejé dirigir. Él puede pedirte cosas como: “ponte estos aretes” hasta: “quiero que salgas o te muevas de esta manera y no de otra”, pues conoce mucho mis películas; como director sabe lo que no quiere, porque lo que quiere, lo tiene clarísimo.
Creo que todos somos un poco ese personaje y construí a Hilda a partir de esa verdad. En un país como Cuba en el que nos convertimos en los padres de nuestros padres, un país que envejece rápidamente, todos somos cuidadores, acompañantes de nuestros seres queridos. Siempre digo que 25 Horas es de esas carreras que haces con el placer de que al final un joven sonriente te mira frente a su primera toma de ficción, sabiendo que venía de liebre a tu lado para que lo dieras todo en una sola vuelta a la pista.
Siendo una actriz reconocida y querida en Cuba, ¿cómo experimentó la recepción por el público en el Festival de La Habana?
El día de la premier tenía primero este corto y después venía otra película mía, Los buenos demonios, de Gerardo Chijona. El final de 25 Horas es muy especial y mira, lloré cuando subieron los créditos. Siempre me emociono mucho cuando al fin se estrenan mis películas, pero también me emocioné por la acogida tan linda que le dio el público. El cine estaba repleto y el aplauso fue grande y doble. Yo sé cuando las cosas gustan y esa noche pude sentarme en la terraza de mi casa y decirle: “Carlos, participar en el Festival de La Habana y tener esos aplausos es el mayor premio”.
Por eso podrá contar siempre conmigo, con mi complicidad, con mi apoyo. Siempre que tenga un personaje para mí, el que sea, ahí estaré.
Eric Caraballoso
OnCuba 2018